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La resurrección de Lula

Raúl Zibechi | 23 de marzo de 2006

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Según las encuestas el presidente Luiz Inacio Lula da Silva salió indemne de la crisis política por corrupción que atravesó su gobierno en el año 2005. Con una popularidad en ascenso, lo más probable es que sea reelegido por otros cuatro años en las elecciones de octubre. Sin embargo, otros datos indican que se han producido cambios importantes que limitarán sus posibilidades.

Las encuestas difundidas desde enero no dejan lugar a dudas: Lula recupera buena parte de la popularidad que perdió en el año 2005 y está en muy buenas condiciones para conseguir la reelección en octubre, o a lo sumo en noviembre cuando se celebre el balotaje. En todos los escenarios Lula supera a Geraldo Alckmin, gobernador del estado de Sao Paulo, candidato del opositor Partido Socialdemócrata (PSDB).

Los apoyos sociales que Lula recibe han ido cambiando a lo largo de los tres años y tres meses de su gestión. Las bases tradicionales en que se apoyaba el Partido de los Trabajadores (PT) provenían de los trabajadores manuales de la industria y de una parte de las clases medias urbanas con formación universitaria. Ahora ese perfil se modificó, a tal punto que el programa de asistencia Bolsa Familia, creado en octubre de 2003, es lo que explica por sí solo el crecimiento de Lula. Una encuesta de Datafolha del mes de febrero, asegura que Lula tiene un 48% de intenciones de voto frente al 43% de su más inmediato seguidor, el alcalde de la ciudad de Sao Paulo, José Serra. Pero entre los que participan en el programa Bolsa Familia o tienen algún familiar en el programa, ese porcentaje sube hasta el 58%. Por el contrario, entre quienes no participan en el programa ni conocen a nadie que participe, Lula recibe apenas el 41% de los votos frente al 47% de Serra. Las diferencias con Alckmin son aún mayores 1.

Bolsa Familia atiende a casi 9 millones de familias pobres, o sea algo más de 30 millones de personas en un país de unos 180 millones de habitantes. Se estima que el programa llega al 77% de las familias pobres con ingresos inferiores a 100 reales (unos 45 dólares), que son en total 11 millones, y que el 49% de los beneficiados viven en el Nordeste. Es en esta región, que hasta ahora fue un enclave de caudillos de la derecha, donde el gobierno de Lula recibe su mayor nivel de aprobación: 55% frente al 29% en el Sudeste, la región donde nació el Partido de los Trabajadores y donde tuvo hasta las elecciones de 2002 su mayor arraigo. Los escándalos de corrupción tienen peso en la opinión política de las capas medias y de los trabajadores sindicalizados, pero entre la población más pobre su relevancia es muy baja.

Estancamiento y finanzas

Uno de los peores datos que recibió el gobierno de Lula fue que en 2005 el crecimiento económico fue mucho menor del esperado: apenas un 2,3%, el más bajo de América Latina luego de Haití. En los tres años del gobierno Lula el crecimiento económico ha sido mediocre, un promedio del 2,6%, más bajo que durante los tres primeros años de Fernando Henrique Cardoso, que fue del 3,4%. El “espectáculo de crecimiento” que prometió Lula al ser elegido presidente no se viene registrando, pese a que las exportaciones se duplicaron bajo su mandato.

Para buena parte de los analistas la explicación de tan mediocre comportamiento, en un momento en que varias economías emergentes (entre ellos China y Argentina) vienen creciendo a un promedio en torno al 8-9%, se debe al peso del sector financiero, el más privilegiado por la política del gobierno. En efecto, las inversiones y la industria vienen creciendo por debajo de lo necesario en gran medida por las elevadas tasas de interés que paga el Estado, las más altas del mundo, del 16,5% anual. Eso explica que mientras la economía permaneció estancada, los bancos tuvieron las ganancias más altas de la historia.

Las ganancias de Bradesco, el mayor banco del país, fueron un 80% mayores que las de 2004, y las más altas en la historia de la banca de capital abierto de América Latina. El segundo banco, Itaú, tuvo ganancias que superaron en un 39% las de 2004. Los que le siguen en la lista (Banco do Brasil, Caixa Económica Federal y Unibanco) tuvieron también las ganancias más altas de su historia. Según los datos disponibles, en 2005 el gobierno gastó 139 mil millones de reales (63 mil 200 millones de dólares) para pagar los servicios de la deuda interna y externa (85 y 15% respectivamente) 2. Esa cifra representa nada menos que un 23% del presupuesto total del gobierno de Brasil: casi uno de cada cuatro dólares que gasta el gobierno van a pagar amortizaciones e intereses de la deuda. Esto representa una soga al cuello de cualquier país, pero en el caso de Brasil es una soga que se ha puesto a sí mismo el propio gobierno, al optar por las más elevadas tasas de interés del mundo, para conseguir que ingresen capitales y para poder pagar así sus deudas.

Según la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB por sus siglas en portugués), el país se ha convertido en un paraíso financiero. La CNBB es una aliada histórica de Lula y del PT, a quienes ha apoyado desde su fundación, y jugó un papel importante en la oposición a la dictadura militar instalada en 1964. El obispo Odilio Scherer, secretario general de la CNBB, acusó directamente a Lula de haber convertido a Brasil en un “paraíso financiero”, y el arzobispo de Salvador, Geraldo Majella Agnelo, fue más duro aún al apuntar que “nunca hubo un gobierno tan sumiso a los banqueros” 3.

La economista Ceci Vieira Juruá (de Attac-Brasil) dice que los bancos, las aseguradoras y las empresas transnacionales han aumentado sus patrimonios en Brasil mientras las clases medias, las empresas locales y las finanzas públicas son las grandes perjudicadas. Se trata, en su opinión, de un proceso de “reconcentración de la renta a favor del capital rentista y en detrimento de los rendimientos del trabajo”, de un mayor endeudamiento del gobierno federal, lo que se resume en el tercer factor que es la “desindustrialización y desnacionalización del sistema productivo local” 4.

Lo que se está produciendo en Brasil es una enorme transferencia de la renta nacional hacia el sector financiero, cada vez más cartelizado pero no más eficiente. “Lo que es interesante es que las ganancias de los bancos no se explican por su eficiencia. Y sí por el abuso de poder económico y una frágil institucionalidad”, asegura el economista Reinaldo Gonçalves, profesor de la Universidad Federal de Rio de Janeiro 5. Un 35% de los títulos de la deuda pública (que representa más de la mitad del PIB) están en manos de los bancos. Como el gobierno paga tasas de interés muy altas, a los inversionistas les conviene más invertir en títulos que en instalar fábricas, por ejemplo.

Según otro economista, Marcio Pochman de la Universidad de Campinas, los 120 mil millones de dólares que paga el Estado todos los años a los poseedores de títulos de deuda pública (unos 20 mil clanes familiares) representan el 7-8% del PIB nacional. Ese es el porcentaje de la riqueza de Brasil que todos los años es transferido a los más ricos. La lectura de Pochman sobre la evolución del país en la última década neoliberal insiste en que las privatizaciones y la desregulación financiera le dieron más poder a los más poderosos: “La economía es conducida hoy de acuerdo a los intereses de 20 mil clanes familiares que responden por el 80% de la totalidad de los títulos de la deuda pública. Ese segmento tiene un poder tan grande, capaz de orientar la política económica. Ellos no dejan caer la tasa de interés, si no, toman su dinero, dejan de financiar la deuda y se van. La economía brasileña fue organizada para atender cada vez más esos intereses” 6.

Brasil 2006

PIB 2005: + 2,3%.

GANANCIAS BANCOS: 35% (Bradesco: 60%, Itaú: 39%)

RIQUEZA/POBREZA: 20 mil clanes familiares controlan 40% de la renta nacional; el 90% de la población recibe el 25% de la renta.

TTITULOS DE DEUDA PUBLICA: 54.000 millones de US$ anuales para el pago de títulos en manos de 20 mil clanes familiares (2.300.000 US$ por familia al año).

BOLSA FAMILIA: 8 millones de familias reciben 32 US/ por mes.

TRABAJO: En 1980 representaba el 50% del PIB. En 2005 representa el 36%. 4 millones de familias viven sin remuneraciones.

EDUCACION/JUVENTUD: 27% de los jóvenes urbanos entre 15 y 24 años no trabajan ni estudian.

Brasil tiene al 35% de jóvenes de 15 a 17 años en escuelas; Chile el 85%.

Cada 10 alumnos matriculados en primer año de escuela sólo uno termina la universidad.

Fragilidad social

Si bajo el gobierno Lula las elites están acumulando fabulosas ganancias, los sectores populares siguen sufriendo—aunque de forma atenuada—las mismas dificultades que antes. “Estamos ante la más grave crisis del patrón de desarrollo del capitalismo en Brasil”, asegura Pochman, opinión que es compartida por la mayoría de los economistas independientes del país. Según este análisis, se registran “indicadores de regresión social y económica”. En 1980 Brasil tenía una renta per cápita que era un 33% de la de Estados Unidos; en 2003 cayó a un 20%. En 1980 la renta del trabajo era el 50% del PIB, y en 2003 cayó al 36%. En los países desarrollados la renta del trabajo oscila en torno al 60% del PIB.

Esta regresión del trabajo se resume en otros indicadores: el 10% de la población está desempleada y el 25% en el subempleo y la informalidad. Esta situación se torna dramática entre la población juvenil. Brasil tiene la quinta mayor población juvenil del mundo, pero la mitad de los desempleados son menores de 25 años. Los nuevos puestos de trabajo que se crean, o sea en la franja donde los jóvenes esperan poder ingresar al mercado laboral, son de baja calidad y mal pagados. En 2005, el 66% de los nuevos empleos percibían menos de 450 reales por mes (200 dólares). En resumen, se crea trabajo insuficiente y de baja calidad.

Respecto a la reforma agraria los datos son peores aún que los del gobierno de Fernando Henrique Cardoso (1994-2002). La tendencia actual es que el 75% de las familias asentadas van a asentamientos ya existentes o se asientan en tierras públicas, con lo que la expropiación de tierras privadas es muy pequeña. “La reforma agraria del gobierno Lula disminuye la capacidad de minimizar la rapidez de concentración de la tierra”, en tanto la precariedad de las políticas agrícolas “está expulsando familias asentadas” en cuyo lugar “son asentadas otras familias” 7. Esta política ha sido definida por un estudioso de los temas rurales, Bernardo Mançano Fernandes, como “autofagia”, ya que se trata de un “problema que no se resuelve, sino que se reproduce a si mismo”.

Aún así, algunos economistas como María Conceiçao Tavares, sostienen que hay cambios importantes que no se pueden dejar de observar: la cancelación de la deuda con el FMI (pagando 15 mil millones de dólares) libera al país del garrote internacional por 10 años; no hay privatizaciones; las relaciones capital/trabajo y Estado/ciudadanía han cambiado a favor de los más débiles; la relación deuda externa/PIB es la mejor de los últimos 50 años. Entre los sectores populares los más beneficiados son los más pobres: hubo mejoras notorias entre los que ganan un salario mínimo o menos (100 dólares), hay esfuerzos para formalizar el mercado de trabajo y las quejas, en su opinión, son porque los empleos generados ya no son para los hijos de las clases medias 8.

Las dos posiciones, las de quienes critican a Lula porque ha hecho poco y las de quienes lo defienden porque ha realizado algunos cambios, se basan en datos de la realidad. Es cierto que los más pobres viven un poco mejor, y también es cierto que el país sigue sumido en las tendencias de fondo del neoliberalismo. En el medio, se está produciendo lo que Pochman denomina como un empobrecimiento (“desaburguesamiento”) de las clases medias. Esta es también una tendencia poderosa en el modelo neoliberal que facilita, como sucedió en Argentina, la unidad de acción entre los más pobres y los sectores medios. Pero a corto plazo, por lo menos en Brasil, todo indica que las clases medias le están dando la espalda a Lula, mientras los más pobres—que siempre habían apoyado a los conservadores—se han vuelto lulistas.

Estas tendencias presentan dos problemas. El apoyo de los más pobres garantizará muy probablemente el segundo triunfo electoral de Lula. Pero a diferencia de lo que sucedió con los obreros industriales en los años 70 y 80, la identificación con el PT ya no será de carácter político sino a cambio de las ayudas estatales del plan Bolsa Familia. Esto tiende a reproducir los patrones clientelares que ya existían en esas regiones. En segundo lugar, no hay cambios en las tendencias de fondo: entre 1930 y 1980 Brasil vivió un proceso de industrialización. Desde 1980 vive un ciclo de financierización sustentado por el Estado, y de creciente descenso de la industria. Con Lula esta tendencia no está haciendo sino profundizarse.

Notas

  1. Folha de Sao Paulo, 26 de febrero de 2006, página A4.
  2. Brasil de Fato, 2 de marzo de 2006.
  3. Folha de Sao Paulo, suplemento Aliás, 5 de marzo de 2006.
  4. Ceci Vieira Juruá, “As previsoes para o novo ano de 2006”, en www.desempregozero.org.
  5. Brasil de Fato, 2 de marzo de 2006.
  6. Brasil de Fato, entrevista a Marcio Pochman, “País é prisioneiro da elite nacional”, 2 de marzo de 2006.
  7. Bernardo Mançano Fernandes, “De ‘clonagem' a ‘autofagia': o dilema da reforma agraria no Brasil”, www.mst.org.br.
  8. Citado en CNBB, "Analise de conjuntura 2006", ob. cit.

Raúl Zibechi es miembro del Consejo de Redacción del semanario Brecha de Montevideo, docente e investigador sobre movimientos sociales en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor a varios grupos sociales. Es colaborador mensual con el IRC Programa de las Américas (www.americaspolicy.org).

Para usar este artículo, favor de contactar a americas@ciponline.org.

 

Para mayor información

Bernardo Mançano Fernandes, “De ‘clonagem' a ‘autofagia': o dilema da reforma agraria no Brasil”, 3 de marzo de 2006 en www.mst.org.br.

Ceci Vieira Juruá, “As previsioes para o novo ano de 2006”, en www.desempregozero.org.

CNBB, “Análise de conjuntura 2006”, 21 de febrero de 2006, en www.cnbb.org.br.

Folha de Sao Paulo, “Iglesia y PT”, 5 de marzo de 2006.

Marcio Pochman (entrevista), “País e prisioneiro da elite nacional”, en Brasil de Fato No.157, Rtio de Janeiro, 2 de marzo de 2006.


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Cita recomendada:
Raúl Zibechi, "La resurrección de Lula," Programa de las Américas (Silver City, NM: International Relations Center, 23 de marzo de 2006).

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Escritor: Raúl Zibechi
Editor: Laura Carlsen, IRC
Producción y diseño: Chellee Chase-Saiz, IRC

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