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El Golfo de California

Loreto ve los límites del crecimiento: Paso a paso se llega más lejos

Miguel Ángel Torres | 28 de abril de 2006

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Hasta ahora el crecimiento de las ciudades en México ha sido al libre albedrío de los inversionistas privados y especuladores de terrenos, respaldados ampliamente por los gobiernos federal, estatal y municipal. La opinión de la población local y de los investigadores académicos sólo en los últimos años ha sido incorporada en los planes de desarrollo urbano, que muchas de las veces son letra muerta o ya han sido rebasados por la realidad.

Tradicionalmente, el concepto de ciudad ha sido presentado como sinónimo de progreso, en nuevas y mejores fuentes de empleo y por tanto de bienestar económico y de un estilo de vida “moderno”. También la mayoría de las veces en que han surgido voces que cuestionan el crecimiento urbano desbordado, son señaladas como enemigas del progreso, del cambio, sus portavoces tachados como enamorados del estado prevaleciente de cosas y satanizados ante la opinión pública aunque en las ciudades aparezcan cinturones de miseria, creciente desempleo, más economía informal, insuficiencia de servicios médicos, escolares y de esparcimiento.

Misión de Loreto: Todos se encuentran por participar en la toma de decisiones que afectan el entorno. Foto: Miguel Ángel Torres.

Esto está siendo diferente en Loreto, Baja California Sur, en donde el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), instancia federal, planea que el lugar se convierta en un gran centro de atracción turística de clase internacional, mediante la edificación de hoteles, condominios, marinas y villas, para clientes de Estados Unidos y Canadá, preferentemente, lo que ocasionaría que la ciudad tenga 10 veces más habitantes que los que tiene ahora, para el año 2025. El plan fue respaldado por el gobierno municipal mediante su propuesto “Programa Subregional de Desarrollo Urbano de la Región Loreto-Nopoló-Notrí-Puerto Escondido-Ligüi-Ensenada Blanca”.

El programa unió a los loretanos, universitarios, prestadores de servicios y organizaciones sociales quienes luego de un sinnúmero de encuentros, incluso de carácter regional con la participación de actores de otras latitudes, de manera destacada la Universidad de Harvard, elaboraron una alternativa de crecimiento y una serie de propuestas, que están siendo analizadas por el cabildo municipal. Rechazan seguir el ejemplo de San José del Cabo y de Cabo San Lucas, mejor conocidos como Los Cabos, otrora pueblos pesqueros tranquilos que vieron cambiar la fisonomía y costumbres de manera vertiginosa al grado que ahora perfilan como el principal centro turístico internacional de playa y sol, de pesca deportiva y turismo de aventura de la Península de Baja California.

Los loretanos observan también de cerca lo que está ocurriendo en la capital del estado, La Paz, en donde en aras del crecimiento urbano están desapareciendo las playas populares para erigir centros comerciales con hoteles y marinas para albergar yates, provenientes en su mayoría de Estados Unidos. La expansión urbana ha significado la destrucción de la flora y la fauna, en tanto que los pescadores ribereños aducen por ese motivo, pero no único, la escasez de las especies pesqueras. Mientras, hay un creciente malestar social porque ahora las obras obstaculizan a los pobladores el paso por rutas que ahora son de carácter exclusivo para los nuevos dueños.

La Paz: Los loretanos observan que están desapareciendo las playas populares para erigir marinas para albergar yates. Foto: Miguel Ángel Torres.

El proceso de participación ciudadana y el desenlace, en Loreto, aportará enseñanzas a quienes en otras partes de la República enfrentan los retos del crecimiento urbano desbordado, a costa de la destrucción de los recursos naturales y de la pérdida en la calidad de vida. La experiencia cruza por el uso de los recursos jurídicos y de planeación de que dispone el país en materia federal, estatal y municipal, en las formas organizativas alternativas que hacen posible los consensos entre actores tan diferentes como empresarios y trabajadores del mar, así como organizaciones de alcance internacional y las locales. Todos se encuentran por participar en la toma de decisiones en proyectos que afectan el entorno y ponen en riesgo el futuro de las próximas generaciones.

LORETO, BCS — Sea por tierra, aire o mar, el arribo a la ciudad de Loreto es espectacular. Situada al margen del Mar de Cortés, que luce una gama de azules de sus aguas adornadas por varias islas, está bordeada además por abruptas montañas de la Sierra La Giganta. Alberga un pasado histórico que se remonta a la época prehispánica y una gran riqueza de recursos naturales terrestres y marinos. Es un lugar apacible con sus 15 mil habitantes dedicados a la prestación de servicios y a la pesca de manera preponderante.

Loreto, Ixtapa-Zihuatanejo, Los Cabos y Cancún fueron los proyectos turísticos emblemáticos del país en la década de los setenta. Loreto se rezagó debido a su lejanía de la masa continental y a la ausencia de inversiones públicas y privadas. Desde 1976, Fonatur planeó a Loreto como el asentamiento principal de la población, a Nopoló como la zona hotelera, turística e inmobiliaria y a Puerto Escondido como el centro náutico.

Sin límites y de prisa

“El Programa Subregional de Desarrollo Urbano de la Región de Loreto-Nopoló-Notrí-Puerto Escondido-Ligüi-Ensenada Blanca” retoma esos principios. Ofrece varios escenarios para el año 2025, entre los cuales se seleccionó el que permita “un crecimiento equilibrado y descentralizado con poblados de apoyo, creando áreas atractivas para el desarrollo urbano fuera de Loreto y Nopoló, localizando en ellas nuevos equipamientos que cubrirán la demanda de la población de esas localidades (Ensenada Blanca, Ligüi, Puerto Escondido y Notrí)...”. El programa establece tres etapas para la construcción de 13 mil cuartos para el turismo, que atraerán a 126 mil 561 nuevos pobladores, es decir, casi 10 por cada nuevo cuarto, tomando en cuenta los que ofrecen mano de obra, sus familiares y otras personas relacionadas.

Las pretensiones levantaron polémica, la cual arreció una vez que la Universidad de Harvard dio a conocer los resultados del estudio “Futuros alternativos para la región de Loreto, Baja California Sur, México”, elaborado conjuntamente con la Universidad Autónoma de Baja California Sur, la Universidad de Arizona, el Centro de Investigaciones del Noroeste y la Universidad Estatal de San Diego, entre otras.

Se aprecia la gama de azules de las aguas del Mar de Cortés. Foto: Miguel Ángel Torres.

Para el dirigente del Grupo Ecologista Antares, Sergio Morales Polo, los nuevos ímpetus para el desarrollo de Loreto provienen del proyecto del gobierno federal Escalera Náutica, que hasta el momento se ha quedado corto respecto a sus metas. “Nos pareció muy grande el proyecto y además querían presentar solamente una manifestación de impacto ambiental para las 27 marinas, pero logramos que se comprometieran a presentar una para cada una y a que redujeran el número de marinas”. En su opinión, la escala marina “se fue desinflando y la base financiera debía provenir del inversionista privado pero dadas las condiciones económicas del país está difícil que le entren”.

El municipio de Loreto alberga a unos 15 mil habitantes, cantidad acumulada durante toda su existencia, y el programa plantea un crecimiento de 10 veces más tan sólo en los próximos 20 años. “La verdad, el proyecto nos espantó”, admite Rodolfo Palacios, del grupo Loreto 2025, una organización ciudadana integrada por hoteleros, restauranteros, rentadores de vehículos, académicos, pescadores y otros prestadores de servicios. Loreto 2025 y la Asociación de Hoteles de Loreto entregaron observaciones al Programa Subregional en la consulta pública convocada por el municipio para escuchar comentarios. “Ahora el gobierno municipal está haciendo un análisis de las propuestas y tendrá que explicar por qué si o por qué no, determinó tomarlos en consideración”, explica Palacios.

El informe coordinado por la Universidad de Harvard aduce que el cálculo de población según número de cuartos está subestimado en el Programa, ya que experiencias en otros destinos turísticos demuestran una relación de 15 a 1 y no de 10 a 1 como se plantea en el documento municipal. Bajo la suposición de que la cantidad de habitaciones sea de 12 mil, es decir mil menos que el planteamiento original, y que la relación entre población y cuartos sea de 20, Loreto tendrá una población de 240 mil personas. Esto equivale a una tasa media de crecimiento anual de 14.9%, futuro rechazado e impensable para los pobladores locales.

Rotundo, Richard Kiy, presidente de la Fundación Comunidad Internacional, patrocinador de “Futuros alternativos”, considera que “no pasas de 15 mil a 240 mil personas de la noche a la mañana sin lamentar las consecuencias” y expresa sus esperanzas de que el informe sea un instrumento para que la gente de Loreto piense en el crecimiento de la región a largo plazo, ya que como está en los planes gubernamentales, la expansión tendrá un “efecto tsunami”, ejemplifica.

Calle céntrica de Loreto: El municipio alberga a 15 mil habitantes. Foto: Helene Michoux.

En el escenario menos drástico, la investigación arguye, que mediante la construcción de 2 mil cuartos, considerando 15 habitantes por cada habitación, el número de población se duplicará en 20 años y crecerá a una tasa media anual de 3.5%. “Paso a paso se llega más lejos”, aconseja la sabiduría popular que bien puede aplicarse a la planeación del crecimiento de las ciudades.

El límite del agua

La limitante principal para el desarrollo de la región es la falta de agua. Actualmente, los pobladores se surten del acuífero ubicado a unos 30 kilómetros de distancia, en San Juan Londó. Ya registra déficit entre la extracción y la recarga, además de estar bajo presión para suministrar a nuevos proyectos ganaderos. “Futuros alternativos” afirma que “cualquier desarrollo futuro debe encontrar una fuente alternativa de agua para soportar el crecimiento de la población ocasionado por el desarrollo”.

Embarcadero de Loreto: Crecimiento anual de 14.9%, futuro impensable para los pobladores locales. Foto: Helene Michoux.

Pero como es común en muchas partes del país, los hechos rebasan a los planes. De tal suerte, la empresa Loreto Bay ya construye, según sus propósitos, 6 mil villas para el mercado canadiense y estadounidense, en 3 mil 200 hectáreas que incluirán dos campos de golf de 18 hoyos, centro para practicar el tenis, una marina, un centro de pesca deportiva, club de playa, restaurantes, boutiques, galerías de arte y un mercado. Loreto Bay Company se dice estar de acuerdo con la “preservación ambiental, creación de empleos y el compromiso de dedicar una porción de la venta de casas al desarrollo de la comunidad de Loreto, además de conservar 2 mil hectáreas como reserva natural. Ser una comunidad sustentable también significa producir más agua potable de la que se consume, lo cual enriquecerá los arroyos y pantanos existentes y fomentará la biodiversidad de la tierra que Las Villas ocupan”, afirma en su sitio en Internet.

Hay varios grupos que consideran que el proyecto de Loreto Bay es demasiado grande y tendrá efectos desastrosos. “Cada cuarto genera 20 nuevos habitantes compuestos por cinco empleados más tres familiares por cada uno; ya suman 15 y los cinco restantes pueden ser población no programada, atraída por la aventura. Se pretende construir 6 mil villas, cada una con dos viviendas, lo que acumula a 12 mil cuartos, y estos por 20 personas da por resultado 240 mil nuevos habitantes, y Loreto únicamente tiene agua para 60 mil personas”, argumenta Morales Polo, cuyo grupo, con sede en la ciudad de Loreto, es integrante de la Red de Organizaciones Ambientalistas Sudcalifornianas (Rocas).

Los loretanos piden que en lugar de 6 mil cuartos, la cifra se reduzca a 2 mil porque no sólo se trata de Nopoló sino de los alrededores. “Pugnamos porque el Ayuntamiento le baje y ponga candados muy fuertes en el plan de desarrollo y reduzca la cantidad de cuartos por hectárea. Ya están construyendo un Infonavit, pero de lujo, tratan de aprovechar la tierra al máximo y afean el paisaje. Aquello será un hacinamiento”, expresa Morales Polo. Añade que en Loreto Bay no está claro cómo van a resolver cuestiones como la basura, el agua, la electricidad. “Al principio, hace como dos años, no teníamos claro la magnitud del proyecto, pero luego de un año para acá vimos que venía en serio el asunto y es cuando decidimos participar”, asevera.

Sergio Morales Polo: “Ya están construyendo un Infonavit, pero de lujo, tratan de aprovechar la tierra al máximo y afean el paisaje”. Foto: Miguel Ángel Torres.

Pero para el presidente municipal, Rodolfo Davis Osuna el Programa Subregional es viable ya que es de muy baja densidad e impacto. “Si en este corredor turístico de Loreto copiáramos un desarrollo tipo Cancún, Los Cabos, o Ixtapa, por ejemplo, tendríamos 45 mil cuartos más y más de 450 mil habitantes. No lo estamos haciendo”, dijo en el Foro sobre financiamiento de proyectos de agua potable y otra infraestructura crítica en Baja California Sur, en octubre pasado.

El primer edil desdeñó también los cálculos realizados por “Futuros alternativos” sobre la disposición de agua, utilizando modelos matemáticos y sistemas de información geográfica entre otros. “Ese nos ha dicho que no hay agua. Voces muy capacitadas del exterior, con toda la intención de ayudar, nos dicen que nuestra fuente principal de agua, San Juan Londó, sólo puede sostener 20 mil habitantes. Nos dicen que crecer más significaría agotar ese acuífero tarde que temprano”, comentó en esa ocasión, para luego asegurar que Loreto recibe 9.7 millones de litros de agua del acuífero, de los cuales una buena cantidad se tira por el manejo ineficiente del recurso. Aseguró que con un sistema moderno y eficiente habría agua para 35 mil habitantes sin extraer un metro cúbico más de San Juan Londó, para lo cual pidió financiamiento.

Lo cierto es que como afirma Kiy, “Es irresponsable planear un desarrollo de gran escala sin encontrar de dónde vendrán el agua y la energía”, y esas son las razones por las cuales Loreto no ha tenido mucho desarrollo, explica.

La situación que guarda el agua en Loreto es incierta y lo único en que están de acuerdo casi todos los protagonistas del desarrollo es que es escasa. Dentro de las propuestas presentadas en la consulta pública del Programa Subregional, la Asociación de Hoteles de Loreto es enfática al respecto: “Debido al alto nivel de incertidumbre con respecto a la cantidad de agua disponible, proponemos limitar estrictamente el número de cuartos de hotel a 3 mil 500, lo que implica una población de 59 mil 500 habitantes” y aconseja dosificar el desarrollo hasta que se tengan estudios concluyentes.

Más aún, explica que el estudio geohidrológico de la cuenca de San Juan Londó realizado en 1986 por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) estima una recarga anual de 10 millones de metros cúbicos, mientras que los datos de precipitación media anual proporcionados por la Comisión Nacional del Agua, arrojan un resultado de 5.9 millones de metros cúbicos, lo cual hace imposible una recarga de 10 millones de metros cúbicos. Agrega que el modelo matemático presentado por la Universidad de Arizona estima una recarga anual de 2 millones de metros cúbicos como recarga máxima y si se considera que las extracciones actuales son de 3 millones de metros cúbicos, para Loreto y 4 millones para la zona agrícola de San Juan Londó, en el mejor de los casos el recurso del agua se limita el crecimiento a 30 mil habitantes según los datos de consumo por habitante, y en el peor de los casos, actualmente se sobreexplota el acuífero y tendrá intrusión salina entre los años 2015 y 2025 aún con la población actual.

Campo de golf: La situación que guarda el agua es incierta y lo único en que están de acuerdo es que es escasa. Foto: Helene Michoux

Limitantes de nuevo tipo

Entre los grupos que hicieron observaciones y recomendaciones, además de la Asociación de Hoteles de Loreto, el grupo Loreto 2025 y de Antares, se encuentran la organización civil Niparajá y el director del Parque Nacional de Bahía de Loreto. En general coinciden y se pronuncian por un crecimiento razonable y anteponen el factor agua a cualquier escenario, al tiempo que ponen los puntos sobre las íes en diversos aspectos que dan una muestra del valor que para los lugareños tienen factores como el paisaje, la fauna marina, los humedales y el mal ejemplo que suponen es la región de Los Cabos que creció explosivamente en los años recientes. “En Cabo San Lucas vas a las playas y encuentras basura, de todo tipo, pañales, plásticos, botellas, y ahora proliferan los vendedores ambulantes. Los habitantes de allá parece que están aturdidos por el cambio de su lugar, aún no mastican que se pusiera tan feo, hay muchas quejas por la falta de servicios. Hace 15 años el pueblo no era la mitad de lo que es ahora”, dice Jorge Luis Díaz Calderón, trabajador de una marina en Cabo San Lucas quien prefiere pasear por las playas de La Paz.

La oposición a la destrucción de humedales propuesta en el Programa Subregional es otra de las limitantes que aducen los miembros de la Asociación de Hoteles quienes encuentran contradictorio que se pretenda canalizar los arroyos para desecar esos humedales y aprovechar los terrenos para la industria inmobiliaria. Las críticas de los hoteleros se extienden a los objetivos gubernamentales de construir destinos turísticos frente a las playas más populares de la región, Chuenque y La Salinita. “De ninguna manera se debe de estar por encima del interés colectivo de nuestro pueblo, que busca proteger su identidad, conservar su calidad de vida y preservar la riqueza ecológica de nuestro entorno y el crecimiento armónico de la ciudad”, consideran en el documento entregado a las autoridades municipales y suscrito por su presidente Gilberto Amador Davis.

Para la organización Niparajá, el Programa Subregional no debe ser aceptado en su forma actual, debido entre otras razones, a que no parte de un diagnóstico ambiental integral y a que propone políticas de densidad de uso sin referencia a los atributos y vocación natural de los sitios. Niparajá recomienda anteponer el principio de la precaución, iniciar de inmediato un plan maestro de manejo integral del agua, y que el ayuntamiento conforme un sistema de información que incluya lo referente a catastro, agua, ecología y servicios públicos municipales.

Sobre el Parque Nacional Bahía de Loreto, la propuesta de Niparajá, entregada a la presidencia municipal, firmada por Gabriela Anaya Reyna, directora ejecutiva de la organización, pide que se reconsideren las proyecciones y modalidades de desarrollo una vez conocidas la capacidad de carga del parque. Para eso, sugiere elaborar un estudio técnico para determinar los impactos de las plantas de desalinización, un inventario de las fuentes principales de contaminación puntual y difusa en la zona costera, así como el monitoreo de la calidad del agua marina y la acumulación de tóxicos en especies marinas como bioindicadores de contaminación.

Quema de chatarra en la entrada de Loreto: Antares pide vigilancia para reducir los tiraderos clandestinos de basura. Foto: Miguel Ángel Torres.

Por su parte, Antares exige incluir subprogramas específicos para cada comunidad en atención a sus diferentes características, e incluye a San Nicolás, Juncalito y San Bruno-El Mangle, además de las ya contempladas Loreto, Nopoló, Notrí, Ensenada Blanca, Puerto Escondido, Ligüi y El Bajo-San Basilio. También pide se consideren áreas importantes que se han omitido en el Programa Subregional, tales como oasis, esteros, humedales, manglares, arroyos y arrecifes, en tanto que estipula que se queda corto en la asignación de áreas verdes y pide reubicar el basurero municipal previo estudio técnico que lo avale.

Para la Dirección del Parque Nacional Bahía de Loreto, encabezada por Roberto López Espinosas de los Monteros, el Programa Subregional causa preocupaciones “ya que adolece de una visión integral y sustentable del desarrollo de Loreto y en consecuencia del Parque Nacional”. Entre las objeciones, destacan que el Programa no considera los cambios o impactos potenciales que ocurrirán en el Parque como consecuencia del aumento de habitantes. Reconoce que dicha situación pondrá en riesgo irreversible a ecosistemas y especies con el acceso masivo de visitantes a los sistemas insulares, playas, sitios de buceo, colonias reproductoras de aves, sitios de descanso de lobos marinos y las zonas de alimentación, reproducción y rutas migratorias de diversos mamíferos marinos que llegan al Parque.

Adicionalmente alerta sobre un posible colapso en las poblaciones de pesca comercial y deportiva. Al igual que el resto de las organizaciones, solicita nuevos estudios sobre la situación del agua y disminuir las proyecciones de población.

De acuerdo con Kiy, el reto es como mantener un ecosistema tan sensible que no ha sido perturbado durante miles de años. A diferencia de Los Cabos, lo atractivo de Loreto es el ecoturismo, la belleza del paisaje, la pesca deportiva, Bahía Concepción, la Sierra de La Giganta. “El riesgo del desarrollo demasiado rápido es que matas a la gansa que puso el huevo de oro. De cualquier manera, dice, “toda la zona del Mar de Cortés va a cambiar”.

Casa típica en la Misión de San Javier: Carlos Ignacio Martínez Bastida vive “feliz, aquí no me falta nada”. Foto: Helene Michoux.

Prioridades ambientales de Loreto

Además de la escasez de agua dulce y de los retos del crecimiento demográfico, existen otras tareas pendientes de resolver. Entre las que merecen prioridad, según Morales Polo, son las actividades de la vigilancia y el monitoreo del Parque Nacional Bahía de Loreto y su entorno, mismas que descansan en cuatro inspectores, los que son insuficientes. Propone crear un sistema municipal de vigilancia con la participación de los tres niveles de gobierno, de la sociedad civil y la iniciativa privada para reducir actividades como la pesca irresponsable, el uso de artes pesqueras prohibidas, el mal uso de las islas, los desmontes sin permiso y la aparición de tiraderos clandestinos de basura.

Enumera también la necesidad de un confinamiento y tratamiento de basura, del cual se carece, así como del fomento a la cultura ambiental y turística, factores básicos para formar prestadores de servicios y ciudadanos concientes de la conservación de su patrimonio cultural y natural. Propone la capacitación por parte de la Universidad Autónoma de Baja California Sur, el gobierno, la iniciativa privada y las organizaciones civiles.

“La cultura ambiental es muy débil, necesitamos que los loretanos sepan que la conservación es una necesidad para que sobrevivan sus hijos y nietos porque de otra manera Loreto no subsistirá, no tiene opciones: la agricultura no es viable porque no llueve, no hay agua, no hay suficiente tierra cultivable. No tiene vocación ganadera porque se necesitan corrales y pastura, algo inconcebible sin agua. Las actividades industriales en caso de desarrollarse se encuentran lejos de los mercados. Las únicas posibilidades se reducen al turismo y a la pesca”, lamenta Morales Polo.

Enfrente de la explanada de la Misión de San Javier, a 36 kilómetros de Loreto, Carlos Ignacio Martínez Bastida, entrecierra los ojos al contestar cómo vive aquí: “Feliz, aquí no me falta nada, tengo lo que necesito, aunque es cierto que aquí no tienes todo, pero no necesitas mucho y hago lo que me gusta”, dice. Su parecer es imposible de entender para un inversionista foráneo o para un político, que siempre están pensando en obtener más. En tanto, Martínez trabaja de las 8 a las 17 horas en el campo, se traslada en bicicleta y parece no conocer las prisas. En su casa tiene agua potable y en el pueblo cuenta con un centro de salud. Cada familia de la Misión tiene su propia parcela donde siembran ajo, tomate, cebolla, chícharo, haba, papaya, mango, limón, naranja y toronja. La producción la venden a comercios de Santa Rosalía y Loreto.

Pronto habrá carretera pavimentada a San Javier con lo que se espera la llegada de más turistas. Equilibrar su impacto y la cotidianidad de los habitantes del pueblo, es tarea para este tipo de destinos turísticos, que están bajo la lupa de más personas de las que se piensa.

Miguel Ángel Torres es cofundador y codirector de Periodismo para Elevar la Conciencia Ecológica, responsable de esta serie de reportajes de investigación sobre el desarrollo sustentable en El Golfo de California, misma que fue realizada gracias al apoyo de gente en toda la región y patrocinada a instancia del Fondo Educación Ambiental, el Centro Internacional para Periodistas, y la Fundación David y Lucile Packard.

 

Recursos

Gulf of California Environmental Series Index: Spanish and English


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Cita recomendada:
Miguel Ángel Torres, "El Golfo de California: Loreto ve los límites del crecimiento: Paso a paso se llega más lejos," Programa de las Américas (Silver City, NM: International Relations Center, 28 de abril de 2006).

Ubicación en Internet:
http://www.ircamericas.org/esp/3250

Información de producción:
Escritor: Miguel Ángel Torres
Editor: Talli Nauman, IRC
Producción y diseño: Nick Henry, IRC

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