Este domingo 4 de junio el Perú debe escoger en su segunda ronda entre el socialdemócrata Alan García y el nacionalista Ollanta Humala. La decisión que allá se tome inclinará la balanza a favor de uno de los dos modelos izquierdizantes que se vienen dando en Suramérica: el del eje de Bolivia y Venezuela con Cuba y el que componen los mandatarios centroizquierdistas de la otra C.U.B.A. (Chile, Uruguay, Brasil y Argentina). Las elecciones peruanas son singulares en la región pues apuntan a dar el triunfo a quien quedó segundo en la primera ronda, algo que no ha pasado en ninguna de las elecciones suramericanas de esta década.
García, quien apenas obtuvo el 20.4% de los votos emitidos en la primera vuelta del 9 de abril, aparece como favorito. Después de haber recibido el peor porcentaje electoral que haya obtenido en su historia ahora podrá conseguir la mayor votación que jamás haya tenido su Partido Aprista. Humala, por su parte, ante el hecho que el escenario no se haya polarizado como en Bolivia en 2005 o Ecuador en 2002 entre derecha e izquierda, no ha podido jugar como Lucio Gutiérrez moderándose para captar al centro, sino que ha sido empujado a radicalizarse y acercarse al eje Venezuela-Bolivia-Cuba incentivando un discurso nacionalista y anti-sistema destinado a buscar entusiasmar a los sectores más pobres.
García ha mostrado el fantasma del chavismo para buscar concitar el apoyo de los partidos que van del centro a la derecha y que obtuvieron un 36% en la primera ronda. Así, Vargas Llosa, el presidente Toledo y el ex dictador Fujimori han mostrado sus preferencias por él antes que por Humala pues creen que García ha cambiado y puede mantener muchos aspectos del modelo pro-libre mercado instaurado en 1990.
Tanto García como Humala son centroizquierdistas que reivindican el mercado y la democracia multipartidaria , que se reclaman nacionalistas pero opuestos a estatizaciones y que prometen dar agua a los pobres, mejores condiciones laborales y erradicar el hambre y el analfabetismo. Sin embargo, el primero es más proclive a seguir el ejemplo de la socialdemocracia “moderada” que acepta y promueve el libre comercio y privatizaciones (aunque manteniendo cierto proteccionismo social), mientras que el segundo es hostil al TLC, busca renegociar los contratos con las multinacionales y es más vulnerable a las presiones del evo-chavismo. Existe la posibilidad que los votos nulos y blancos sean una suerte de tercer candidato (en la primera ronda superaron el 16.3%, la cifra más alta en elecciones recientes en la región).
Un eventual gobierno de García tendría la debilidad de ganar con votos prestados, contando con la segunda bancada y estando bajo la presión del humalismo. Humala ganaría aunque perdiese pues podría consolidar su partido y convertirse en un factor de presión que moldee al nuevo gobierno. Si bien no es lo más probable, podría triunfar aunque su gobierno contaría con una fuerte oposición en el congreso, la media y el empresariado, con lo que estaría obligado a transar o preparar las condiciones para hacerse del poder contando con apoyo de organismos sociales y sectores castrenses.
Isaac Bigio es un analista internacional quien ha enseñado en la LSE (http://www.bigio.org/).