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Programa de las Américas Comentário

Reflexiones sobre el Foro Social Estadounidense 2007

Laura Carlsen y Katie Kohlstedt | 1 de agosto de 2007

Versión original: Reflections on the 2007 U.S. Social Forum
Traducción por: Adriana Alvarez Andrade y Marina Madalina Muscan

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Retroalimentación

Programa de las Américas

Laura Carlsen

Asistir al Foro Social Estadounidense que se llevó a cabo del 27 de junio al primero de julio en Atlanta, Georgia fue una aventura. El primer foro social de los Estados Unidos de América fue también uno de los primeros en una serie de eventos regionales orientados a descentralizar el mega Foro Social que comenzó en Porto Alegre Brasil.

Breve en preparación y organización pero extenso en entusiasmo, el evento llamó la atención de activistas de todo el mundo. Muchos se preguntaban que tipo de energía de las bases podría ser convocada para confrontar seriamente los muchos peligros interpuestos por las políticas de la administración Bush—incluyendo la fuerza unilateral, los ataques preventivos, la negación del cambio climático, la homofobia, y el retroceso en los derechos de las mujeres.

Para mí fue como un retorno a casa extraño. Después de vivir y trabajar muchos años en México, tenía curiosidad por atestiguar cómo los movimientos sociales en los Estados Unidos habían evolucionado a lo largo de los años. He escuchado todas las generalizaciones simplistas: el egoísmo y materialismo de la "generación yo" de los ochentas, las políticas de identidad de los noventas, la impotencia frente al horror y la frustración de la guerra del nuevo milenio dominado por Bush. Durante mis años de vivir en el extranjero he seguido los esfuerzos ciudadanos para generar el cambio social, pero he estado lejos de los frentes organizativos.

Mi pausa de 20 años probó ser un lente interesante a través del cual observar los movimientos representados en el Foro. Muchos de los movimientos del pasado estuvieron basados en resolver problemas en lugares lejanos. Los abusos llevados a cabo por nuestro gobierno en el extranjero se convirtieron moralmente en nuestros problemas. El movimiento de solidaridad con Centroamérica durante las guerras sucias y el movimiento anti-apartheid nos ayudaron a entender mejor el mundo y a hacer conexiones aunque de una forma en cierto modo alejada.

No es así ahora. De muchas maneras, la globalización ha convertido en domésticos los abusos largamente sufridos en el exterior. Aunque la guerra con Irak continúa siendo la característica definitoria de la actual administración, las comunidades estadounidenses están también bajo ataque ahora. A través del cambio climático, el planeta mismo se ha encogido a un solo ecosistema fatídicamente amenazado.

El slogan "Otro mundo es posible. Otro Estados Unidos de América es necesario" captura esta realidad. Los asuntos discutidos en el Foro Social Estadounidense no giran alrededor de visiones utópicas de una mejor sociedad. Más bien, estos reflejan la urgencia de muchos sectores luchando por la supervivencia—sobrevivir como son a pesar de la intolerancia, preservar comunidades amenazadas por el odio, mantener libertades elementales y asegurar necesidades básicas.

El Foro probó ser un curso intensivo del estado organizativo en los Estados Unidos. Presencié aparentes avances y retrocesos. Hubo poca organización explícitamente feminista. Las críticas al poder, el patriarcado y el sexismo que alguna vez parecieron centrales para el entendimiento del cambio social no han sido olvidados, pero aún no han ganado un lugar central en nuestra organización y análisis. Las respuestas a las grandes ofensivas gubernamentales en contra de los derechos reproductivos, la derogación de programas de acción afirmativa, y los ataques a lesbianas-homosexuales-bisexuales-transgénero-transexual han sido lentas y aisladas. Al mismo tiempo que las mujeres han dedicado sus energías a otras causas, la perspectiva profundamente transformadora de la equidad de género ha jugado algunas veces un rol secundario o suplementario en el trabajo organizativo (y como analista de política exterior, me asumo como una de las culpables).

En el Foro se destacaron mujeres fuertes y francas. Ellas trajeron consigo mismas una visión integral—de corazón y mente, de vida cotidiana y política pública, de familia y sociedad—a sus luchas, y les imprimieron con un feminismo que puede no identificarse por ese nombre pero que hace sentir su presencia.

Fuerza y Diversidad

Por encima del cambio más importante y la mayor fortaleza de los movimientos sociales en Estados Unidos, está su diversidad. El foro demostró diversidad en edades, sexualidad, colores, nacionalidades y tendencias políticas.

Las muchas expresiones culturales también mostraron una diversidad bienvenida en nuestra manera de hacer política. Se acabaron los tiempos en que los eventos políticos eran sinónimo de hombres pronunciando discursos. En la explanada del Centro Cívico de Atlanta, los tambores de danzantes mexicanos competían con los tambores de la música coreana tradicional—y ambos desafían el libre comercio. El hip-hop conectó la desesperación de la vida en las reservaciones indias y los guetos urbanos con el júbilo de la juventud y una nueva corriente de resistencia profunda.

Los talleres de narración mostraron a cientos de jóvenes que saben que no es suficiente con analizar la opresión, que lo que está pasando ahora se puede encontrar en un millón de historias de la vida real, que las lágrimas son parte esencial de la dinámica, y que una tarea fundamental de los organizadores es aprender a contar creativamente esas historias.

Las historias abundaron en el foro. Un camino de zapatos abandonados con nombres pegados a las lengüetas llevaba a un kiosco del que colgaban biografías de irakíes, jóvenes y viejos, asesinados en la guerra. Una joven mujer lloró en un taller sobre reforma migratoria que la esperanza de vivir sin el miedo a la deportación se hundía una vez más en las aguas turbias de la política de Washington.

Una plétora de asuntos compite por nuestra atención, pero no se cuestiona la validez y la necesidad de trabajar en todos ellos. Los participantes del Foro demostraron un gran respeto por el esfuerzo de todos y cada uno de los presentes. Por ser alguien que trabaja en asuntos latinoamericanos, un participante me dijo de forma casi apologética: "Es muy importante lo que tú haces. Cuando se quite esta maldita guerra de nuestro camino ..."

"Esta maldita guerra" fue una presencia oscura en cada rincón del Foro—no como una señal de nuestros fracasos, sino como una llamada para la acción renovada.

El Foro Social Estadounidense reveló los actos heroicos de la defensa comunitaria y organizativa que regularmente ocurre a lo largo del país. Aunque todavía carece de coherencia para construir otro mundo, la determinación y valores encontrados en estos movimientos ofrecieron mucha esperanza.

Laura Carlsen es la directora del Programa de las Américas en www.ircamericas.org en la ciudad de México, en donde ella ha sido escritora y analista política por más de dos décadas. Traducido por Adriana Alvarez Andrade.


Un buffet variada de ideas sobre la Justicia Social

Las categorias de los talleres presentados en el Programa del Foro Social Estadounidense (fueron presentados en Inglés y Español):
  • Agricultura/Alimentos/Tierra
  • Comunidad
  • Cultura/Medios/Comunicación
  • Economía
  • Educación/Educación Popular
  • Justicia del Medio Ambiente
  • Globalización/Comercio Internacional
  • Salud
  • Emigración/ Migración
  • Imperialismo/Solidaridad Internacional
  • Indígenas
  • Trabajo/Derechos de los trabajadores
  • Militarización/Guerra y Paz
  • Construcción de Movimiento
  • Política/Democracia
  • Pobreza
  • Prisiones, Policia y Cortes/ Justicia Transformadora
  • Raza y Clase
  • Religión/Espiritualidad
  • Derechos Humanos y Otros
  • Servicios Sociales y Públicos
  • Problemas Urbanos
  • Mujeres/ Género
  • Juventud/ Familia/ Edad

Katie Kohlstedt

Normalmente, durante los vuelos largos, yo soy la persona que esta roncando en el asiento a tu lado. Pero durante el viaje desde la Ciudad de México hasta Atlanta para asistir al Foro Social Estadounidense, la cabeza me daba vueltas, pero no por cabecear. La anticipación de mi primera participación en un foro social me tenía completamente despierta pensando en que iba a ver y oir.

Había sido preparada por los cuentos contados por amigos brasileños sobre los foros sociales mundiales, y estaba preocupada por las críticas que oí sobre la estructura y dirección permisiva de los foros y la falta de 'éxitos concretos'.

Aunque no fue posible asistir a todas las sesiones que había marcado en el programa imponente del foro, fui impresionada e inspirada por encontrar tanta gente y organizaciones de ideas similares. He dejado Atlanta teniendo más preguntas de las que tenía cuando llegue—la más urgente siendo: Aunque tenemos, con certeza, más intereses comunes que diferencias ¿cómo podrá toda esta gente trabajar juntos?

¿Unidad de intención o un desfile de temas?

Durante el último día del foro yo me quedé fuera del ascensor del hotel y fui tomada por sorpresa cuando abrió lleno de un grupo de chicas que estaban competiendo en un desfile de belleza estilo Miss America. Al recuperarme el sentido de mis alrededores, después de pasar por la neblina dejada por el spray fijador, y del choque de ver tantas niñas deseando convertirse en el estereotipo distorsionado de la mujer moderna, me he dado cuenta de que yo también estaba asistiendo a una especie de desfile. Estaba a punto de irme a casa después de ir a una serie de talleres, visitar mesas y tiendas de campaña, recolectar un fajo de folletos informativos y broches, y firmar numerosas peticiones. Ahora estoy segura que nunca tendré suficiente tiempo para mantener todos los compromisos y las promesas que hice.

Todos los participantes al foro—exeptando a los "independientes" que vinieron para aprender o decidirse cual de los problemas es más importante para ellos—desfilaron con "nuestros temas". Conducimos talleres y participamos con otros en nuestras "problemáticas"—el comercio libre, derechos laborales, inmigración u otros problemas—o trabajamos en los corredores, durante la conferencia, poniendo muestras en las mesas y repartiendo nuestros folletos, artículos, libros, tarjetas de presentación, esperando ganar más apoyo. Encontramos una audiencia comprensiva pero muy cargada. ¿Y qué queremos que hagan ellos, realmente? ¿Suscribir? ¿Firmar? ¿Marchar? ¿Votar?

Formar alianzas fue una manera de fortificar movimientos y reducir la frenética fragmentación que sentimos muchas veces. Las comisiones plenarias promovieron la idea que unos temas tenían que verse en un marco común, y gracias a los organizadores que juntaron las propuestas de talleres, algunos participantes se encontraron metidos en paneles formadas de gente que no conocían. Un taller combinó grupos africano-americanos y organizaciones que militaban para los derechos de los emigrantes para discutir su interés común en políticas migratorias justas en sus comunidades.

¿Es esto la prueba que podemos transformar nuestro desfile en un movimiento colectivo?

Los transnacionales son el blanco—"Diet, Cherry and Vanilla, Coca-Cola is a killer"

Este canto sonó en las orejas de cientos de chicos y de sus padres mientras esperaron en la cola para visitar el nuevo museo llamado "El Mundo de Coca-Cola" en Atlanta. El 30 de julio me junté a los que protestaban en frente de las puertas de la sede de Coca-Cola en el mundo, teniendo pancartas que decían "Coca-Cola mata" y "Inimaginable, Imbebible."

"Hemos venido aquí para ofrecer esta obra de arte para el muevo museo de fantasía de la Coca porque la realidad de Coca-Cola lo representan las mujeres de la India que protestan contra la destrucción de vidas y de maneras de vida que Coca-Cola ha producido en sus comunidades," pronunció Amit Srivastava, Director de la Resistencia Mundial.

Coca-Cola no reconoció nuestra manifestación, pero en la India el odio popular hacia la depleción y contaminación de los sistemas locales de agua por parte de Coca-Cola ha determinado la cierre de una fábrica en Kerala y movimientos para la cierre de otros 52 fábricas de embotellamiento en todo el país. La participación en la acción directa fue refrescante después de horas de atender a sesiones de debate, aunque fueron unos debates muy estimulantes.

Bush, Cheney y otros conservadores fueron vistos como obstáculos en el camino hacia nuestras metas para la justicia social, y la impugnación fue mencionada más que una vez. De todos modos, otro elefante estuvo presente entre nosotros—la América Corporativa. Durantes sesiones numerosas temas han debatido la presión corporativa y las violaciones, empezando con los derechos humanos de los trabajadores y terminando con el medio ambiente, el sistema de la prisiones, las ganancias excesivas por la guerra y el petróleo pagado con la sangre de los americanos en Iraq.

Las corporaciones fueron designadas como ganadores de los presupuestos muy altos destinados para la construcción de los prisiones, la disfunción del sistema de la salud, el sueldo mínimo insuficiente—la lista puede continuar. El presupuesto para la militarización de Colombia y la seguridad de las fronteras se va a Lockheed Martin y Boeing. La responsabilidad para la manipulación de las provisiones de comida y los sistemas de agricultura pertenece a Cargill, Monsanto, Nestle y Tyson (el blanco de la próxima campaña de Via Campesina).

Una resistencia sostenible

Mientras los grupos repartían materiales brillantes, libros y DVDs, insignias, camisetas y calcamonias yo estaba pensando en la sostenibilidad de este gran evento. Esfuerzos fueron hechos claramente—el agua estaba distribuida en barriles y el agua embotellada fue rechazada—pero la comida venia siempre en unicel y con cubiertos desechables. La minimización del impacto sobre el medio ambiente es un desafío para cualquier reunión de casi 12.000 personas, y eso fue una debilidad del foro, que tuvo lugar en mayormente en hoteles ultra-aire-acondicionados. La apariencia 'importante' dada a las reuniones por su organización formal puede tener ventajas, pero habíamos podido conseguir los mismos resultados con unas instalaciones más modestas, como entendí que han hecho durante el Foro Social Mundial.

"Detengan el consumismo masivo", "No al narco-guerra" y otras insignias e calcomonias con las cuales me "adorne" representaron una descripción incompleta de los problemas con los cuales nos confrontamos. Había los socialistas, los ambientalistas, los anti-comercio libre y otras numerosas listas electrónicas en las cuales me suscribí pero ninguna de ellos puede ayudarme a decidir como dar prioridad a mis propios esfuerzos para hacer posible un mundo mejor.

Animados pero, al mismo tiempo, agobiados por tantas opciones, muchos participantes jóvenes, como yo, parecían menos seguros de lo que iban a hacer que cuando llegáramos en Atlanta. Pero nos fuimos sabiendo mejor la urgencia de nuestras varias luchas, la multitud de individuos increíbles que se dedican convertir a los EE.UU. en un lugar que nos representa, y espero, también, la necesidad de trabajar juntos.

El tiempo lo decidirá, pero el Foro Social Estadounidense 2007 me hizo ver más claramente la identidad del elefante pisoteándonos—las gigantescas corporaciones.

Katie Kohlstedt es Programa del Programa de las Américas en la Ciudad de México. Comentarios sobre este artículo o sobre cualquier otro artículo puede ser dirigido a: americas(a)ciponline.org.

Todas fotos por Katie Kohlstedt.

 

 

Laura Carlsen es la directora del Programa de las Américas en www.ircamericas.org en la ciudad de México, en donde ella ha sido escritora y analista política por más de dos décadas. Traducido por Adriana Alvarez Andrade.

Katie Kohlstedt es Programa del Programa de las Américas (www.ircamericas.org) en la Ciudad de México. Comentarios sobre este artículo o sobre cualquier otro artículo puede ser dirigido a: americas(a)ciponline.org. Traducido por Marina Madalina Muscan.

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Cita recomendada:
Laura Carlsen y Katie Kohlstedt, "Reflexiones sobre el Foro Social Estadounidense 2007," Programa de las Américas Comentário (Washington, DC: Center for International Policy, 1 de agosto de 2007).

Ubicación en Internet:
http://ircamericas.org/esp/4437

Información de producción:
Escritor: Laura Carlsen y Katie Kohlstedt
Traduccion: Adriana Alvarez Andrade y Marina Madalina Muscan
Editor: Laura Carlsen
Producción y diseño: Chellee Chase-Saiz

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