El arresto de un ciudadano de E.U. en Cuba el 4 de diciembre pasado ha asestado un nuevo golpe a las esperanzas de que Cuba y Estados Unidos pudieran normalizar relaciones diplomáticas. El estadounidense, cuyo nombre se desconoce, fue arrestado en el Aeropuerto Internacional José Martí cuando intentaba abordar un vuelo a Estados Unidos. Funcionarios cubanos dijeron que se le había detenido bajo cargos de espionaje, acusación enérgicamente refutada por funcionarios de E.U. Sin embargo, este último episodio acredita la idea de que las relaciones entre Cuba y Estados Unidos han comenzado a empeorar, y hasta los más confiados optimistas convienen en que la oportunidad de cambio abierta por la elección de Obama se está cerrando rápida y decisivamente.
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| Foto: ABC News.
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Según el Departamento de Estado, el estadounidense arrestado es empleado de Development Alternatives Inc. (DAI), entidad para el fomento del desarrollo internacional con sede en Washington, D.C. Una lectura superficial de la situación puede llevar a comentaristas a concluir que Cuba se comportó de manera irracional. No obstante, es importante entender el papel que DAI desempeña en Iberoamérica y ultramar.
En 2008, DAI obtuvo un contrato con el gobierno de E.U. que formaba parte de un programa de USAID (Agencia de los E.U. para el Desarrollo Internacional) dirigido a promover la democracia en Cuba. Estos contratos recibieron severas críticas en un informe emitido en 2006 por la Government Accountability Office de E.U. (organismo de investigación y auditoria del congreso) porque la casi totalidad de los $74 millones de dólares usados por el gobierno de E.U. para programas democráticos en Cuba acabaron en organizaciones de exiliados cubanos en Miami sin la debida vigilancia, en vez de hacerlos llegar a grupos prodemocráticos en la misma Cuba.
DAI recibió demasiada atención indeseada cuando se la vinculó con el intento de golpe de estado en Venezuela en 2002, en que los venezolanos acusaron a la empresa de financiar a los grupos implicados en el golpe. El organismo de vigilancia SourceWatch tiene documentado que la firma participó el financiamiento de una campaña de propaganda que la televisión venezolana transmitió en contra del gobierno de Hugo Chávez. En 2003 se atacó duramente a DAI por su conducta en las Filipinas, luego de ser acusada de alentar al gobierno filipino a adoptar diversas reformas económicas. DAI cabildeó por la aprobación de polémicas iniciativas para abrir la industria de transporte aéreo y marítimo a empresas extranjeras, implantar tarifas más altas y reformar las facultades fiscales del gobierno.
Otros proyectos de DAI en Irak y Afganistán han llevado a algunos analistas, como el ex agente de la CIA y hoy informador Philip Agee, a creer que se está usando a la organización como prestanombres o testaferro de la CIA. Esto no significa que el empleado de DAI arrestado sea indiscutiblemente un espía, pero el hecho de que funcionarios de E.U. admitan que distribuía teléfonos celulares y computadoras, así como otros equipos de comunicaciones que podían haber estado restringidos, bastará para despertar recelo acerca de los motivos detrás del viaje del empleado de DAI a Cuba.
La lista de Obama
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La inclusión de Cuba en una lista como "riesgo de seguridad" no tiene mucho sentido. Foto: CBS.
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El "caso del espía" es el último de una serie de acontecimientos que han obstruido cualquier posible acercamiento entre Estados Unidos y Cuba. El anuncio hecho por Obama el 4 de enero (después del frustrado ataque terrorista en Navidad) de que E.U. implantaría medidas de detección en aeropuertos más difíciles de burlar para los países que planteen un "riesgo de seguridad" debe considerarse como otro paso atrás. Cuba está incluida en la lista de estos países, junto con Irán, Sudán, Siria, Afganistán, Argelia, Irak, Líbano, Nigeria, Paquistán, Arabia Saudita, Somalia y Yemen.
Aunque la mayoría de esos países tienen vínculos documentados con actividades terroristas, la inclusión de Cuba es una anomalía, que se explica por su cuestionable aparición en otra lista producida por Estados Unidos: La de estados que patrocinan el terrorismo. Muchos especialistas creen que la inclusión de Cuba es anacrónica, puesto que no existen evidencias actuales que respalden la teoría de que Cuba patrocina terroristas, mucho menos los ligados con Al-Qaeda. Muchos cubanos esperaban que la elección de Obama ayudara a restaurar las relaciones diplomáticas entre ambas naciones, pero incluir a Cuba en una lista de "riesgos de seguridad" obstaculiza innecesariamente la posibilidad de acercamiento.
Muchos analistas cubanos y estadounidenses también perciben una doble moral en el intento de Obama de evitar actos terroristas situando a Cuba en una lista de "riesgos de seguridad". Durante años el gobierno cubano ha exigido la extradición de Luis Posada y Orlando Bosch. Se les requiere para sujetarlos a juicio en Venezuela por la colocación de la bomba que hizo estallar una aeronave cubana en 1976 causando la muerte de 73 personas. Posada reside actualmente en Estados Unidos, en donde espera juicio por cargos de fraude migratorio, pero la administración Obama no ha mostrado intención alguna de extraditarlo. Originalmente se iba a deportar a Bosch en la década de los 1980s para que enfrentara cargos, hasta que la administración de George H.W. Bush denegó su deportación y dejó libre a Bosch. En informes desclasificados del FBI y de la CIA se afirma que Posada y Bosch estaban detrás de la explosión.
La diatriba substituye al diálogo
Los pasos tentativos hacia la reparación de relaciones de parte del gobierno de Obama el año pasado se han parado en seco. Las pláticas sobre migración y un servicio postal directo han cedido el lugar a una guerra de palabras que no da señales de amainar. La administración Obama ha seguido denunciando públicamente a Cuba por su historial de derechos humanos y Obama dejó muy clara su postura cuando fue el anfitrión de una sesión de preguntas y respuestas con Yoani Sanchez, el disidente cubano más famoso. Al adoptar la doctrina de que Cuba debe corresponder a sus primeros acercamientos en material de viajes y migración antes de pasar a resolver problemas más críticos, el presidente de E.U. declaró: "no me interesa….hablar sólo por hablar. En el caso de Cuba….la diplomacia debe crear oportunidades para promover los intereses de Estados Unidos y la causa de la libertad del pueblo cubano."
En cambio, el gobierno cubano reaccionó elevando los volúmenes de su discurso anti norteamericano. El ex líder Fidel Castro escribió en un mensaje leído en la clausura de una cumbre de la ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas) celebrada en diciembre, que "bajo la sonrisa amable y el rostro afroamericano de Barack Obama, son obvias las intenciones reales del imperio," mientras que el ministro del exterior cubano Bruno Rodríguez Parrilla acusó al Presidente Obama de comportarse como un "jefe imperial" en las pláticas sobre el cambio climático sostenidas en Copenhague.
Ahora la administración Obama siente que ya hizo bastante para atraer a Cuba y cree que corresponde a Cuba retribuir en algún asunto que ayude a restaurar las relaciones. Por su parte, Cuba siente que las medidas de Obama para reducir las restricciones a viajes y ventas de equipos de telecomunicación son meros gestos simbólicos que no hacen nada por resolver problemas más importantes y urgentes como lo es el embargo estadounidense contra Cuba. La parálisis significa que las esperanzas iniciales de mejores relaciones ya se han desvanecido. Será preciso un gesto magnánimo de una de las dos partes para rescatar la diplomacia y acabar con el apartamiento de la guerra fría; de lo contrario, las relaciones entre Estados Unidos y Cuba continuarán congeladas en el tiempo.
Michael Collins (michael.mc.collins(a)gmail.com) es Asistente del Programa de las Américas (www.americaspolicy.org) del Center for International Policy. También escribe una columna semanal para Americans for Informed Democracy (http://aidemocracy.wordpress.com/author/michaelmccollins/).
Traducido por el Programa de las Américas por María Soledad Cervantes Ramírez.