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Analistas de CIP examinan el Primer Año de Obama

Laura Carlsen | 2 de febrero de 2010

Versión original: CIP Analysts Look at Obama's First Year
Traducción por: María Soledad Cervantes Ramírez

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Programa de las Américas

A un año de su gestión, ya no podemos basar nuestras respuestas a la política exterior de Obama en expectativas. Aunque la administración todavía está en proceso de consolidar su equipo, el pasado año nos proporcionó algunos desafíos clave, útiles para definir las posiciones del nuevo gobierno.

Para valorar el desarrollo del cambio prometido en nuestra región del mundo—el hemisferio occidental—el personal del Programa de las Américas y nuestros colegas en el Centro para la Política Internacional (Center for International Policy, CIP) analizamos cuatro interrogantes básicas relativas al progreso (o falta de él) en nuestras áreas de conocimiento y experiencia: Cómo calificamos la actuación de la administración Obama durante el año pasado; qué esperamos en 2010; qué políticas requieren ser cambiadas en 2010; y qué temas esperamos que ganarán atención en materia de política exterior y ocuparán los titulares durante el año que comienza.

La idea no es solamente sopesar el desempeño de Presidente Obama, la Secretaria de Estado Hillary Clinton y otros actores cruciales de la administración, sino asimismo identificar las necesidades más apremiantes en cuanto a reformas políticas que se hayan dejado pendientes o hayan sido manejadas torpemente hasta ahora.

Lideres reunen a la Cumbre de las Américas.

Nuestros analistas concluyeron que, en todos los aspectos en general, hasta ahora Obama se ha quedado corto en promover los principios de reconciliación, autodeterminación, respeto mutuo, equidad social y paz que dijo abrazar en la Cumbre de las Américas de abril de 2009. Examinando lo pasado durante el año, Adam Isacson desde Colombia, Wayne Smith desde Cuba, Laura Carlsen desde México y Tom Barry desde la frontera México-Estados Unidos concluyen que las políticas de Obama se parecen mucho a las de la administración Bush…

Adam Isacson, director del Programa Colombia del CIP, es contundente: "Tanto en su personal como en su política, el año pasado la administración Obama se asemejó en extremo a la administración Bush en lo tocante a Colombia."

"El Departamento de Estado ratificó que el desempeño en derechos humanos de las fuerzas armadas colombianas estaba mejorando, aun en medio de escándalos sobre ejecuciones extrajudiciales de defensores de derechos humanos, y de espionaje contra ellos. La administración también negoció un tratado de defensa que cimentó la relación de E.U. con las fuerzas armadas colombianas, y que incluyó el uso de siete bases."

El Director del Programa para Cuba, Wayne Smith, concuerda: "Habíamos esperado un nuevo enfoque. No lo hemos obtenido. Obama eliminó restricciones a viajes y remesas de cubanoamericanos y ha permitido que unos cuantos funcionarios y personajes culturales cubanos vayan a E.U., pero eso ha sido todo. Las mismas actitudes que guiaron a la administración Bush para a Cuba parecen estar presentes en Obama."

Pasando a la frontera entre México y Estados Unidos, Tom Barry, Director de nuestro Proyecto Transfronterizo, llama a las políticas de Obama hasta hoy "políticamente oportunistas, económicamente ruinosas y predeciblemente ineficaces."

"Los programas de seguridad transfronterizos del Departamento de Seguridad Interior y el Departamento de Justicia se componen en su mayor parte de proyectos electoreros de ejecución de la ley a nivel local, Patrulla Fronteriza y otros programas de ejecución de leyes federales que prolongan las fracasadas campañas antiinmigrantes, de combate al crimen y guerra contra el narco."

En la inmigración, Barry reconoce algunas diferencias en comparación con la era de Bush, pero da a la administración Obama un grado reprobatorio en su primer año.

"La política de inmigración ha mejorado marginalmente en relación con algunas de las toscas prácticas legales de Bush, pero en general arrojó una institucionalización y mayor financiamiento a la persecución y encarcelamiento de inmigrantes."

Desde México, Laura Carlsen señala que las promesas de campaña han quedado arrumbadas en temas cruciales para la relación México-Estados Unidos. "El candidato Obama prometió una reestructuración relevante de las relaciones en la región, que incluiría una renegociación del Tratado de Libre Comercio para América del Norte y un enfoque menos militarizado. En cambio, no se ha revisado el TLCAN pese a la crisis económica aplastante en México y el desempleo extendido en E.U. y las demandas de las organizaciones de la sociedad civil."

En la fallida guerra antidrogas, la administración Obama llegó a superar a la Bush al pedir y recibir paquetes económicos suplementarios para equipo militar para el ejército mexicano. La relación de Estados Unidos con uno de sus aliados más cercanos y estratégicos ahora está casi 100% determinada por una política de defensa."

Ninguno de los entrevistados respondió que la administración Obama era una mera continuación del reinado de Bush. Isacson señala que "la administración sí difirió del enfoque de Bush en unos cuantos aspectos. La rama ejecutiva dejó de instar al Congreso a ratificar un acuerdo de libre comercio firmado en 2006. El presidente Uribe, a quien Bush confirió la Medalla de la Libertad en enero de 2009, ya no fue loado tan calurosamente por Obama. Durante la visita de Uribe a la Casa Blanca en junio, Obama mencionó preocupaciones por los derechos humanos e indicó de manera inequívoca su incomodidad con el esfuerzo de Uribe por buscar un tercer período presidencial. Eso no habría sucedido con Bush."

En el caso del golpe de estado en Honduras, Carlsen señala que la administración Obama "condenó el golpe desde el principio, algo que Bush probablemente no habría hecho", pero añade: "Sin embargo, creo que el resultado final habría sido casi el mismo: un intento de "legitimizar el golpe a través de elecciones ilegítimas."

Sobre qué esperar para 2010, aun queda una cauta esperanza de que las diferencias entre ambas administraciones produzcan mejores resultados en el futuro. Smith espera que intentos coordinados de ayuda lleven a una mejoría en las relaciones entre E.U. y Cuba e Isacson comenta "Ahora que la administración Obama tiene asignados sus funcionarios, podemos esperar un cambio modesto; tal vez una línea más dura en cuanto a derechos humanos e instituciones democráticas, y mayor asistencia económica y social."

Pero advierte que no hay que esperar cambios drásticos en la política en Colombia. "El hemisferio sigue siendo de baja prioridad en política exterior para una administración con problemas más urgentes en Medio Oriente. El futuro más probable es uno de desatención, o peor aún, me inquieta que las preocupaciones por Venezuela impidan a la administración tomar medidas audaces que distancien a Estados Unidos de aliados con un mal historial de derechos humanos o de corrupción.

La perspectiva de Barry es pesimista frente a la posibilidad de cambios positivos en las políticas del gobierno del cambio. El espera "más retórica de línea dura, iniciativas de financiamiento y programas de seguridad fronteriza como respuesta a las exigencias de la región y a su propio esfuerzo por reafirmar sus propias credenciales en seguridad" y "ningún liderazgo real para el logro de una reforma migratoria."

También espera que la administración Obama "seguirá desechando en forma condescendiente las propuestas constructivas para despenalizar drogas y dar fin a la guerra contra las drogas fuera del hemisferio." Carlsen está de acuerdo en que una agenda determinada por la seguridad producirá poco cambio en las relaciones de Estados Unidos con México y Centroamérica.

¿Qué cambios de políticas se requieren en estas regiones? Los analistas convienen en que la lista es larga tras la debacle de la administración Bush, que tuvo uno de los peores índices de aprobación de la historia en la región.

Isacson dice que para Colombia "se podría empezar con reducciones en la asistencia a Colombia y condiciones más estrictas en materia de derechos humanos para dar esa asistencia. A ello pueden agregarse esfuerzos por ayudar a Colombia a gobernar su territorio sin militarización y sin impunidad, los cual significa apoyar los gobiernos civiles, el sistema judicial, y a los defensores de derechos humanos.

"En toda la región—ya sea que el líder sea de derecha o de izquierda—el gobierno de E.U. debe estar con quienes denuncian abusos y corrupción, incluyendo ONGs, medios de comunicación y sistemas judiciales. Nuestra estrategia antinarco debe tomar más en cuenta las críticas procedentes de la región, y hacer mucho más por reducir la demanda estadounidense aumentando el acceso al tratamiento para usuarios de drogas."

"Es tanto lo que Estados Unidos necesita hacer en términos de materializar una relación más sensata con Cuba", apunta Smith. Específicamente, "Necesita sacar a Cuba de la lista de estados terroristas. No hay ninguna evidencia en absoluto de que Cuba deba estar en ella. Necesita suprimir los controles sobre viajes en todos los aspectos, y especialmente sobre viajes educativos. Y realmente no existe ninguna razón por la que no podamos volver a tener relaciones diplomáticas." Y agrega: "Pero no esperen que esto pase de un momento a otro."

Volviendo a la región fronteriza, Barry afirma que "la administración debe poner fin a la política migratoria de 'ejecutar la ley antes que nada'", y hace notar el costo de esta política en miles de millones de dólares, su impacto trágico en las comunidades estadounidenses, y que el inservible sistema migratorio no se ha reparado mediante reformas del Congreso. "Nuestra nación tiene otras prioridades, y no puede permitirse institucionalizar esta política de reacción violenta contra los inmigrantes."

"El Presidente Obama debe terminar oficialmente la 'guerra antidrogas', y vigorizar el debate nacional e internacional, encabezando un llamado colectivo a poner fin a las políticas de prohibición de drogas y al compromiso de tratar el uso de drogas dañinas a través de programas médicos y educativos."

"La administración debe poner un alto a la valla virtual exorbitantemente cara, sin probar y mal manejada, y echar abajo el muro fuera de las ciudades fronterizas. Debe también distanciar la Seguridad Interior de la ejecución de leyes migratorias y seguridad fronteriza ideológicamente dependientes y redirigirla hacia la recopilación de inteligencia concentrada en amenazas potenciales."

Carlsen insta a una relación más integral con México y Centroamérica, especialmente en vista de la crisis económica: "La pobreza y el desempleo exacerban las llamadas prioridades de seguridad de inmigración indocumentada y crimen organizado. A menos que colaboremos con los gobiernos y organizaciones de la sociedad civil para construir comunidades más fuertes entre nuestros vecinos, estos problemas seguirán agravándose en una espiral que se saldrá de control, y el enfoque militarizado añadirá más baños de sangre y cargas fiscales a sociedades ya sobrecargadas."

Finalmente, esperamos que 2010 presentará desafíos todavía más críticos en el hemisferio occidental. Al predecir las grandes noticias de 2010, Isacson cree que las elecciones en Venezuela y Colombia ganarán la atención de los medios mientras que el tema del crimen organizado seguirá estando entre los principales.

Wayne Smith expresa la esperanza de que "un programa ambicioso de cooperación Cuba-E.U. para dar asistencia a Haití ocupe los titulares." Tom Barry prevé escaso progreso en dejar atrás políticas fronterizas y migratorias de la era Bush; pronostica "más revelaciones de cómo Seguridad Interior da abrigo a contratistas privados como Boeing, CACI y Lockheed Martin que se autoadministren y no produzcan bienes o servicios tangibles, como la valla virtual y sistemas de información."

La guerra contra el narco en México será la gran noticia, predice Carlsen, a medida que se vuelve más violenta y los grupos de la sociedad civil intensifiquen sus protestas contra las violaciones de derechos humanos del ejército y la policía. Agrega que en México la crisis económica está lejos de terminar y alimentará llamados a la reforma social en un año cargado con la significancia histórica del doble aniversario—bicentenario y centenario—de la Independencia y la Revolución Mexicanas.

Carlsen e Isacson concuerdan en que el golpe de estado en Honduras el 28 de junio de 2009 fue como una prueba de preguntas y respuestas que la administración Obama claramente suspendió o reprobó. Carlsen afirma que con la negativa de una mayoría de naciones a reconocer la presidencia de Porfirio Lobo y el movimiento de resistencia hondureño activo en su demanda de una asamblea constituyente, es probable que el intento de esconder el golpe bajo la alfombra de la historia cause un trastorno mucho mayor y amenace con distanciar a Estados Unidos de países poderosos como Brasil y Argentina.

Isacson subraya el peligroso precedente que sienta tanto el golpe de estado como el fracaso de la diplomacia estadounidense para restaurar la democracia. Teme "que el precedente hondureño pueda repetirse en otros países donde los presidentes que se atrevan a enfrentarse a las élites descubran que comienzan a perder popularidad; a esto le seguiría el golpe de estado militar."

Al irse desenvolviendo los acontecimientos de 2010, estén pendientes de las páginas virtuales del Programa de las Américas para encontrar cómo se ajustan estas predicciones a la realidad en estos temas y muchos más.

---Laura Carlsen

Laura Carlsen (lcarlsen(a)ciponline.org) es la directora del Programa de las Américas (www.americaspolicy.org) para el Center for International Policy en la Ciudad de México.

Adam Isacson es director de programas y experto en América Latina en el Centro para la Política Internacional (Center for International Policy).

Wayne S. Smith es actualmente colaborador principal del Center for International Policy y director del Programa para Cuba. Smith se desempeñó como Jefe de la Sección de Intereses Estadounidenses (U.S. Interest Section) en Cuba de 1979 a 1982.

Tom Barry, analista político principal del Center for International Policy en Washington, dirige el Proyecto Transfronterizo del Programa de las Américas del CIP. Su blog está en: http://borderlinesblog.blogspot.com/.

Traducido por María Soledad Cervantes Ramírez.

Para usar este artículo, favor de contactar a americas@ciponline.org.

 

Para mayor información

Obama promete buscar "una sociedad de iguales" en la Cumbre de las Américas
La conjunción de las palabras con los hechos:
http://www.ircamericas.org/esp/6086

Señor Presidente: Calderón no es México
http://www.ircamericas.org/esp/6076

Políticas de los Estados Unidos para América Latina en 2009 y a futuro
http://www.ircamericas.org/esp/5917


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Cita recomendada:
Laura Carlsen, "Analistas de CIP examinan el Primer Año de Obama," Programa de las Américas Comentario (Washington, DC: Center for International Policy, 2 de febrero de 2010).

Ubicación en Internet:
http://ircamericas.org/esp/6676

Información de producción:
Escritor: Laura Carlsen
Traduccion: María Soledad Cervantes Ramírez
Editor: Michael Collins
Producción y diseño: Chellee Chase-Saiz

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